¿Déficit Público o Déficit de Vergüenza?

mércores 10 abril 2013

Hallábame yo, hace un momento, en la gratificante tarea de visualizar y confirmar mi borrador de la renta del año 2012. Ingenuo de mí, pues me devuelven lo que durante todo ese año 2012 me fueron reteniendo.

Puesto que Hacienda siempre tira “para casa” (para su casa, se entiende, no para la mía. Nunca entendí el dicho de “Hacienda somos todos”), me hacía, como de costumbre, tributar por una partida que no correspondía. Me apresuré a borrarla y me deslicé con el ratón hasta el final del borrador de la declaración para ver el resultado “a devolver”, una vez hecha la modificación. En lugar de sonrisa se me quedó una mueca en la cara. No era lo que me esperaba. ¿Por qué?

Busqué la declaración del año anterior, cuyos datos son idénticos a los del 2012, y al comprobar el resultado final... SORPRESA. En el año 2012 me devuelven 156,29 euros menos que el año anterior. ¿Cóoooooooomo?

El primer culpable que a uno se le viene a la cabeza es el programa utilizado para calcular la renta. Nooooooo, los programas informáticos no se suelen equivocar. Resulta más sencillo que se equivoquen las personas. ¿Entonces?

Pues ala, a mirar las novedades para este año. Deducciones por aquí, exenciones por allí... Pero yo lo que necesito saber es ¡porque pago más! Este Cristóbal Montoro (ministro) es más pillo, pero pillo pillo. Tal vez fuera él quien se “equivocó”. ¡Pero cómo soy tan inocente! Dudar del programa informático, teniendo a estos “amigos de lo ajeno” en el gobierno.

Dado que mis conocimientos fiscales aún dan para algo, me descargué el “manual de la renta 2012”. Eché una ojeada a las novedades y como de costumbre: deducciones, exenciones, etc. Es decir, te endulzan la mirada para que, si sigues leyendo, conforme vayas viendo las novedades que de verdad importan, ese impacto agrio que te sobreviene quede un poco mitigado. Vamos, que si has de acordarte de alguien en ese momento de frustración superlativa, lo hagas con benevolencia y dejes en paz a sus familiares, o algo así.

Continúo leyendo más abajo y... vaya vaya vaya, me encuentro un parrafito que no tiene desperdicio. Lo transcribo literalmente para conocimiento general:

“Para reducir el déficit público se establece un gravamen COMPLEMENTARIO a la cuota íntegra estatal, que resultará de aplicación en los periodos impositivos 2012 y 2013...”

Y no sigo porque esto es lo que mejor se entiende. Después continúa con términos enrevesados que vienen a decir que vas a tener que contribuir, como buen pagano, a reducir el déficit público. Lo de siempre, te dicen que eres buen tipo, honrado, admirado por tus semejantes, un luchador, patriota incluso, que dejarás una descendencia sana que verá florecer a este gran país, pero que estamos atravesando unos problemillas (“temporales” por supuesto), y el gobierno tiene que tomar ciertas medidas impopulares, y que van a contar con tu inestimable colaboración, bueno, en resumen, con tu dinero, y si tú no te enteras, pues mejor.

Tras ese momento de histeria elevada a “n”, en el cual me acordé con “dulzura” (irónicamente, claro) de todos y cada uno de los ministros, con el presi a la cabeza, de sus allegados, amistades, colaboradores, simpatizantes y demás familia (el efecto dulcificante de las deducciones y exenciones no lo sentí para nada), he decidido compartirlo con vosotros, redactándolo con un poco de humor.

Espero haberos sacado alguna sonrisita, aunque sé que sois lo suficientemente espabilados como para detectar que esta desgracia mía será similar a la de cada uno de vosotros que presenta declaración de la renta. Este último era mi propósito. De todos modos estoy seguro que nadie se echará las manos a la cabeza por lo inesperado de este asunto. En fin, miradle el lado bueno, en principio sólo habla de los años 2012 y 2013. En 2014 nos gastaremos esos 156 euros en lo que nos salga de... Aunque también podemos abrir una cuenta en Suiza, por aquello de estar a la última.






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